Primero que nada quiero advertirles que no lean esto si no están con ánimos ya que es difícil de digerir y mucho más difícil cuando se conoce a la persona que lo padeció. Asi que ya saben, si tienen la fortaleza, adelante, si no, por favor, guardenló para otro momento…
Gracias.
Mientras trato de escribir contando algo muy grave y triste que me pasó, sin que me mate de dolor volver a ello, pienso en que, al mismo tiempo no sé si debería contárselo al mundo, quizá es algo que debería guardar para mi y mis íntimos, pero al mismo tiempo pienso, no es el compartir el dolor, una forma de hacerlo más leve? Como cuando uno comparte una alegría con alguien que se alegra por nosotros y ésta se duplica?
No sé cómo es o cómo debería ser, pero si me estás leyendo supongo que opté por decirlo, porque siento que si el mundo lo sabe, yo de a poco, me exorcizo…
…y pienso…
NO SÉ CÓMO ESCRIBIR ESTO. Eso es lo primero que se me viene a la mente. La verdad es que más que no saber cómo escribir, lo que no sé es cómo DES-cribirlo, porque aunque sólo es cuestión de relatar lo que viví, hoy por hoy, después de 12 años y con 25 años de edad, darme cuenta realmente de la gravedad de lo que me pasó me quiebra, aunque ya esté rota como me dice mi psicóloga. Me quiebra y me… me deja por primera vez en mi historia de escribir sobre algo que siento, sin palabras… Realmente, por mucho que quisiera, no sé cómo describir lo que me hace sentir darme cuenta de la gravedad de lo que me pasó, sólo sé que no paro de llorar, que me da impotencia, que siento que no hay justicia, que me siento estafada (término que usó mi psiquiatra), que me siento…VIOLADA… es un término fuertísimo, y aunque no es exacto es lo que más se acerca a explicar cómo me siento, y lo peor de todo, es que no es lo más horrible. Lo más horrible es que me siento así después de 12 años de haberlo sufrido, o sea, que lo escabroso no le pasó a una joven de 25 años, sino a una nena de 12. Mi inconciente entendió que lo que sufrí era un hecho tan siniestro, tan perverso y tan morboso, que era demasiado terrible para dejarlo a la vista de la noción y lo guardó en el lugar más inaccesible, más oscuro y más oculto, y allí descansó por 12 años, hasta que empezó a contaminarlo todo…
Hoy, debido a esto (y muchos otros traumas que estoy tratando de resolver con la ayuda de los profesionales) estoy padeciendo síntomas, enfermedades auto-inmunes, desórdenes alimenticios y de la autoestima y una incapacidad para llevar adelante mi vida íntima. Tengo una leve psicosis/paranoia, un poco de agorafobia y lo más grave de todo, mi vida está absolutamente invalidada, y de no haber sido por esto último, quizá nunca hubiera empezado a indagar qué fue lo que me trabó la vida absolutamente. La verdad es que, el dolor que causa el entender lo duro de lo que uno vivió, cuando se comienza a escarbar en el inconciente, a veces complica mucho el querer seguir persiguiendo ese conocimiento, pero si no lo consigo, mi vida se va a detener del todo y cuando eso pase, voy a conseguir lo que años atrás creí que quería encontrar a toda costa: la muerte…
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CATALINA PÉCORA JULIO 2009
Domingo 19
01.17 Hrs.







